La dotación de condiciones de accesibilidad en los centros culturales no finaliza con la eliminación de las barreras físicas. A principios del pasado mes de enero, el diario El País publicaba un reportaje sobre la situación de los museos barceloneses en cuanto a “accesibilidad comunicativa”, y parece que no todos han superado el examen. La “accesibilidad comunicativa” ha sido bautizada por los expertos como “la segunda fase de la accesibilidad”, que consiste en hacer accesibles los contenidos. En definitiva, se trata de hacer accesible la cultura y el arte en sí mismos, y no sólo las instalaciones expositivas.

Las conclusiones que plasma este diario son las extraídas del estudio realizado por el Instituto de Cultura de Barcelona (Icub), que evalúa el grado de esfuerzo que han realizado los diversos centros culturales de la ciudad catalana en la adaptación de su oferta a todo tipo de públicos. La encuesta se realizó entre los 26 equipamientos culturales de la ciudad que estuvieron dispuestos a facilitar sus datos, en concreto: 12 museos municipales y 6 concertados, 5 teatros y auditorios, las 32 bibliotecas del Consorcio de Bibliotecas y los programadores del Festival Grec y la Mercè.

El resultado ha sido un panorama diverso que deja ver grandes diferencias entre centros como el Museo Marítimo y el de Historia de Barcelona -que cumplen 13 y 11 de los 19 requisitos, respectivamente- y el Macba y el Auditorio, que sólo cumplen dos. Además, muestra que elementos como la rotulación en Braille y las maquetas táctiles sólo están en un par de equipamientos.

 

Los principales elementos de la accesibilidad comunicativa

El cuestionario pretendía recoger la aplicación o no de 19 elementos de accesibilidad comunicativa prefijados.  Preguntaba, por ejemplo, si disponían de correo electrónico y fax específicos para atender a personas con discapacidad, si la página web informaba de las medidas de accesibilidad, si existían instalaciones y emisoras FM que explicaban la visita a personas con problemas auditivos, si había audioguías adaptadas y la posibilidad de solicitar visitas específicas para discapacitados visuales o auditivos. También inquiría por la existencia de subtitulación audiovisual, la publicación de catálogos en letra grande, explicaciones en Braille o de maquetas táctiles, entre otros elementos.

Para Jordi Martí, delegado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, lo importante no es el resultado de este primer informe, “sino que el tema está en la agenda de los responsables culturales”. Para Martí, “el impulso tecnológico permite diseñar instrumentos que ayuden a que todos participen de la cultura por igual”.

 

Fuente: El País

 


Un comentario

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  1. GVAM (@gvames) (@gvames) (@gvames) dice:

    ¿Se tiene en cuenta la #accesibilidad comunicativa en los #museos? El ejemplo de los centros culturales de Barcelona en http://t.co/unt2uvsh

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